Buscando información para escribir esta entrada di con este interesante artículo que habla sobre el debate que genera la famosa “bolsa plástica”. Por mi parte, hace algunos meses me estoy sumando a la iniciativa de llevar una bolsa de género dentro de mi cartera para evitar la entrega de bolsas innecesarias.
Mi última gran sorpresa fue la Bolsa verde de Jumbo. Por supuesto que ahora realizo mis compras llevando mis bolsitas cada vez que voy a supermercado. Además de ser muchisimo mas firmes, tener fondo (lo que permite llevar los productos mas ordenados) y ser mas maniobrables que las bolsas tradicionales, me regalan 10 puntos cada vez que paso mi bolsa por caja, como un premio. Pero para mi el premio mayor es ver mi hogar libre de bolsas inútiles que lo único que hacen es estorbar y producir desechos.
El problema está que en algunas tiendas aún hacen muchisimo problema por colocar un producto en la bolsa de género, se niegan a no dar una bolsa plástica. La otra vez en una libreria compré un librito pequeño y lo pedí sin empaque, pues fue todo un problema, puras trabas, por un libro de no más de 10 cm. de alto que cabia hasta en mi cartera… en fin… el artículo a continuación:
Por primera vez las tiendas empiezan a repartir bolsas “biodegradables”, lo que inició el debate sobre cómo vamos a reemplazar a las antiguas bolsas de plástico. Por el momento, la discusión está en manos de los privados.
Álvaro Suckel
Este año usaremos tres mil millones de bolsas plásticas en Chile. Lo que equivale a unas 200 por persona.
Cada una de ellas seguirá en la Tierra por lo menos dos siglos más, sobreviviendo por bastante tiempo a sus creadores.
Esas bolsas son las mismas que actualmente afean el paisaje, ahogan animales y se acumulan en los vertederos. Todos sabemos que causan daño al medio ambiente -directo e indirecto-, pero las seguimos usando.
Este panorama comienza a cambiar. Esas viejas bolsas centenarias, ahora pueden cambiarse por unas que duran unos meses y vuelven, en poco tiempo, a ser parte de la naturaleza.
Las tiendas verdes
Homecenter Sodimac y Jumbo comenzaron desde este mes a entregar a sus clientes bolsas “biodegradables”, que aseguran reducir a sólo un par de años la expectativa de vida de estos polímeros. Algo parecido hace desde junio Chilectra, con el sobre de sus cuentas.
La cadena de degradación de este tipo de plástico comienza al estar expuesto al oxígeno, la humedad, la luz y la fricción. Estos agentes reducirán la bolsa a pequeños fragmentos con el pasar de los días. Así, divididas en cientos de partes, serán un buen almuerzo para los microorganismos, que las convertirán en material biológico.
Esta apuesta de la industria del retail es apoyada por el gobierno a través de la campaña “Más ambiente, menos bolsas”.
Por primera vez en Chile el comercio detallista, el gobierno y la comunidad están comenzando un camino que desde hace años recorren otros países y que terminará, tarde o temprano, por erradicar la resistida bolsa plástica.
La ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, dice que “hay que ir avanzando en la lógica de reemplazar la bolsa de plástico tradicional”. Una lógica que en otras partes ya tiene metas: en Francia para 2010 todas las bolsas plásticas deben ser biodegradables.
Por el momento, en Chile no hay proyectos gubernamentales para limitar la producción de plásticos tradicionales. Es voluntario, se apela a la buena voluntad. “Queremos hacer conciencia para que más empresas visionarias se unan a estas iniciativas”, dice la ministra Uriarte.
Manuel Escobar -uno de los dueños de Inapol, fabricante de las bolsas que entrega Jumbo- cuenta que “Jumbo hace tiempo esta preocupado por estos temas, y los clientes cada vez tienen más intereses ecológicos, como el calentamiento global”.
Pero no es tan simple: estos recipientes son 8% más caros que los viejos, costo que ha sido amortizado a medias entre Inapol y su cliente.
El precio podría ser un freno a la masificación del producto.
¿Sirven?
Los escépticos creen que las bolsas se desintegran, pero el residuo, invisible a nuestra vista, seguiría afectando el entorno.
Sobre esto, el doctor Patricio Jorquera, del Instituto de Investigaciones y Ensayos de Materiales de la Universidad de Chile, afirma que “el nivel de investigación actual no permite establecer si el ciclo de vida de estos polímeros es más amistoso con el medio ambiente”.
Por otro lado, “la fabricación de estas bolsas utiliza la tecnología de las tradicionales, por lo que hacerlas contamina lo mismo”, dice Jorquera.
La elaboración de plástico genera gases, calor y otros residuos, más un consumo energético considerable. Pero, otras opciones que parecen ser más benignas, como las bolsas de papel, tampoco son la panacea. Probablemente, el mejor camino va más por la reutilización de recipientes durables, como la antigua “bolsa del pan”.
Ataque mundial
De Alaska a Bangladesh las bolsas son verdaderos parias en estos momentos. En China llaman “contaminación blanca” al paisaje plagado de estos plásticos volando a su antojo.
Pionera fue Irlanda, que en 2002 gravó con 15 centavos de Euro ($100) cada bolsa plástica. Hoy se ha reducido en 90% su consumo.
Desde ese año, si usted osa pasear con una en Bangladesh, arriesga una multa de US$ 9 ($ 5 mil). ¿La razón? Descubrieron que las bolsas colapsaban los alcantarillados, provocando inundaciones.
En San Francisco, EE.UU., a partir de octubre estarán prohibidas, por el daño que las bolsas traerían a la vida marina.
Motivos ambientales también esgrimieron más de una treintena de pueblos de Alaska para prohibirlas.
Cambiar o morir es la consigna que poco a poco el mundo está elevando en contra de este simple invento que se reproduce por millones cada segundo.
Se oxidan para morir
¿Qué hay tras las bolsas “biodegradables”? Básicamente, son iguales a las tradicionales, pero contienen un aditivo que “permite que el polímero se oxide rápidamente”, explica Patricio Jorquera. Este sistema se llama “oxobiodegradación”.
La oxidación hará que se corten las moléculas, que terminarán en pequeñas moléculas de carbono, hidrógeno y oxígeno. Aquí entran en acción los microorganismos que convertirán el plástico en biomasa, es decir, material biológico.
“¿Papel o plástico?”
El economista Bernardo Javalquinto se sorprende con el éxito que ha tenido el mail que mandó en julio a sus amigos para “crear la conciencia que deben exigir una alternativa a la bolsa de plástico en los supermercados”.
Sus amigos lo enviaron a otras personas y se convirtió en una cadena de correos electrónicos que hoy se difunde por Latinoamérica.
La “alternativa” a la que Javalquinto apela son las bolsas de papel, copiando el sistema del retail estadounidense que ofrece a sus clientes “papel o plástico”.
EN CIFRAS
Nos llenamos de ellas
Una radiografía en números de las bolsas.
Gramos que en promedio pesa una bolsa: 7
Plástico en los desperdicios de hogares en el mundo: 60%
Bolsas que entrega el retail cada mes en Chile: 200 millones
Bolsas que se reparten mundialmente en el minuto que lee esto: 1 millón
Fuente: Paritarios
